Oltra, dimisión

Conocida la imputación de Mónica Oltra por el TSJ su permanencia en el Gobierno valenciano es insostenible. Así debería entenderlo la propia Oltra que reclamaba dimisiones a diestro y siniestro cuando era jefa de la oposición, pero también el presidente de la Generalitat Valenciana Ximo Puig que no tuvo ninguna compasión con Rita Barberá, pese a que nunca fue imputada por ningún delito. El escrito de la fiscalía que imputa a Oltra es demoledor y considera que existen indicios de que pudiera haber incurrido en delitos muy graves como: prevaricación, abandono de menores y omisión del deber de perseguir delitos para proteger a su ex marido.
Oltra es rehén de sus propias palabras. Desde la política y la moralidad, como le recordaba una eufórica Mónica Oltra a Francisco Camps, enfundada en sus camisetas reivindicativas, la señora Oltra no puede estar ni un segundo más en su cargo. Es evidente que hay una doble vara de medir, según afecte a unos partidos u otros y el nivel de exigencia y de ejemplaridad que pedimos para otros no siempre es el mismo. Yo creo, que en política uno tiene que ser coherente y actuar en consecuencia. De momento, Oltra ni dimite ni tiene ninguna intención de hacerlo y como suele ocurrir en estos casos, la formación política de turno, en este caso Compromís, ya ha organizado un acto aprovechando los tres años del Pacto del Botànic de apoyo a la vicepresidenta, portavoz y consejera de Igualdad, Mónica Oltra. Es curioso que a pesar de la imputación de Oltra no ha habido movilizaciones en la calle, pidiendo su dimisión y exigiendo responsabilidades. La izquierda calla. No me imagino la misma situación con un dirigente del PP o de Vox por un caso similar de abuso a menores sin una respuesta ciudadana masiva en la calle.

Comentarios