La boda

Los novios no escatimaron en detalles a la hora de celebrar el convite de su boda. Desde la elección de las copas y la cubertería de plata hasta la vajilla de porcelana, todo estaba minuciosamente estudiado y cuidado al detalle. El entorno era de ensueño: el Valle de los Alhorines como telón de fondo, rodeado de viñas, olivos y almendros. El otoño tinó el paisaje con una explosión de colores donde los tonos rojizos de las viñas se entremezclaban con el verde incipiente de los cereales recién sembrados. El menú no podía ser más exquisito. Como entrantes, jamón ibérico de bellota cortado a cuchillo, una selección de quesos manchegos curados y tartaletas de salmón con caviar, todo acompañado por una cuidada selección de vinos blancos y tintos de la DOP de Alicante. Entre ellos destacaba un monastrell de Bodegas Enrique Mendoza para maridar con el arroz meloso de pato que se sirvió de primer plato. La DOP Alicante cuenta con numerosas bodegas en las que la uva monastrell es la protagonista indiscutible. El clima, los suelos y el esfuerzo de viticultores y bodegueros han convertido a esta variedad en referente imprescindible en el mundo del vino. La monastrell armoniza con todo tipo de platos, desde carnes a pescados, y es el acompañamiento ideal para largas tertulias que se prolongan durante horas, porque el vino, además, de ser un complemento perfecto en la dieta mediterránea, es también un excelente compañero de conversación. Los novios alzaron sus copas y brindaron por todos los presentes, como corresponde en los grandes acontecimientos: con una buena copa de vino entre las manos.

Comentarios