La sequia pasa factura en la vendimia

Menos uva, pero de mayor calidad. Así puede resumirse en pocas palabras, la vendimia de 2025, que encara su recta final a falta de recoger las variedades más tardías, como la petit verdot o la monastrell. Las producciones de uva se han visto gravemente mermadas tras años de sequía. En zonas como el Marco de Jerez, la campaña se confirma como la segunda peor del siglo en España, solo por detrás de la de 2023. La situación se repite en otras zonas vinícolas. La Cooperativa La Viña de la Font de la Figuera, una de las mayores de la Comunidad Valenciana, prevé cerrar la campaña con alrededor de 8 millones de kilos, una cifra claramente por debajo de las estimaciones iniciales y que refleja el impacto directo de la sequía. Las altas temperaturas durante el verano y la incidencia del mildiu han sido los responsables de estos malos resultados. A pesar de la escasez de uva, el mercado no ha respondido con una subida significativa de los precios. Al contrario: en muchas zonas se habla de cotizaciones a la baja, lo que coloca a viticultores y bodegas en una situación de presión económica difícil de sostener. La paradoja de “menos producción y menor rentabilidad” amenaza con tensar aún más a un sector ya castigado por los costes de producción y la competencia internacional. A este contexto se suma un nuevo frente: la política arancelaria de Donald Trump a productos como el vino o el aceite añaden más incertidumbre a un sector debilitado que ya ha anunciado movilizaciones para este otoño, como protesta a los recortes de la PAC, una de las pocas vías estables con la que cuentan los viticultores y que Bruselas quiere recortar para invertir en Defensa. La Comisión Europea se propone recortar un 20% del presupuesto de la PAC, con el fin de cubrir el nuevo gasto militar, dejando en el aire 1.200 millones anuales que recibe el campo español. La propuesta europea para el periodo 2028-2034 elimina fondos esenciales para el mantenimiento de los cultivos. Las tres organizaciones agrarias con mayor representatividad en el sector agrario han anunciado movilizaciones. La posibilidad de perder competitividad en mercados clave como el estadounidense supone un golpe adicional a la viabilidad de muchas bodegas exportadoras que tienen el mercado americano como principal destino de sus ventas al exterior. Además, el presidente americano Donald Trump ha amenazado con castigar a España con nuevas sanciones comerciales, si no cumple con el 5% del PIB en gasto en Defensa, lo que abre un nuevo frente diplomático y económico con la mayor potencia del mundo. En fin, parece que todo son buenas noticias para el campo español, que sigue resistiendo a pesar de la adversidad.

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