Reconversión de varietales
Con la vendimia terminada y la almendra recogida, ahora le llega el turno a la aceituna, que este año se presenta bastante bien y con precios al alza. La lluvia de estos días le ha venido de maravilla para que engorde el fruto. Entre el jueves y el viernes cayeron en Fontanars cerca de setenta litros. Hacía falta, porque el campo estaba muy seco. La viña, que aún no ha entrado en parada vegetativa cogerá reservas de agua de cara a la campaña próxima, tras un verano muy caluroso y escaso en precipitaciones.
En la finca tenemos pocos olivos, alrededor de un centenar. Arranqué el olivar para plantar almendros, buscando una producción más rentable. Por aquel entonces la aceituna se pagaba sobre los cincuenta céntimos el kilo, mientras que la almendra, sobre todo la ecológica, superaba los dos euros. Son mercados muy especulativos. El agricultor no puede ir cambiando de cultivo en función de los precios. La aceituna ha llegado a pagarse a 1,70 euros el kilo. El aceite ha sido de los productos que más se ha encarecido, llegando a costar una garrafa de cinco litros 60 euros. Los precios ahora se han estabilizado.
Esta semana estuvo en la finca Paco, la persona que va a injertar los almendros y nos explicó a Rafa y a mí todo el proceso del injerto de púa y cómo hay que preparar los árboles. A mediados de noviembre comenzaremos a injertarlos para cambiar la variedad a lauranne. En los hondos seguramente pondremos constantí.
La Vairo, que muchos recomendaban, ha sido un fiasco total. Florece con fuerza, pero la almendra no cuaja. Cae la flor. Unas veces por la sequía, otras por humedad o lluvias tardías; sea como fuere, el caso es que no produce.
Me niego a tener que arrancarlos, así que he decidido injertarlos. Los pocos kilos que he recogido esta campaña han sido gracias a la Lauranne, una variedad que carga bastante y es muy regular. Si todo va como debe, en un par de años habrá producción. El árbol ya está formado. Empezar de nuevo una plantación requiere años hasta que empieza a producir.
Empezaremos con una parcela de la umbría de diez hectáreas. El trabajo de injertar es muy laborioso, y después del injerto los árboles requieren un mantenimiento de limpieza, con lo cual los costes se disparan. Hay que preparar los esquejes que, en este caso, al ser una parcela grande, son muchos, seis u ocho por árbol.
Hace ocho años planté diez mil almendros, la gran mayoría de la variedad Vairo. Este año me han sugerido podarlos con disco para ver si así el árbol coge fuerza o probar un producto nuevo que ayuda al cuajado. Pero ya estoy cansado de experimentos.
A partir del 15 de noviembre comenzaremos a preparar los árboles y, en diciembre, empezaremos a injertar.
Ya les contaré cómo me ha ido.



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