La lotería ha llegado en forma de lluvia al campo valenciano

La lotería ha llegado en forma de lluvia al campo valenciano, aunque no todo han sido alegrías para los agricultores. En las comarcas de la Ribera Alta, Ribera Baixa, l’Horta Sud, la Safor, la Costera y la Marina Alta, las lluvias de los últimos días en la provincia de Valencia, acompañadas de pedrisco en algunos casos, han provocado daños que, según las primeras estimaciones de la Unió, suponen unas pérdidas de alrededor de tres millones de euros, y han afectado a unas 23.000 hectáreas de cultivo, especialmente cítricos, caquis y hortalizas, tal y como informa el periódico Levante EMV en su edición de este lunes.
Viñedos este mes de diciembre después de las lluvias en Fontanars dels Alforins (Foto: PS) Sin embargo, en poblaciones como Fontanars dels Alforins, la Font de la Figuera, Ontinyent, Vallada o Moixent, la lluvia ha sido muy beneficiosa, aunque retrasará la recogida de la aceituna, que se encuentra en plena campaña. Será necesario esperar unos días para poder entrar a los campos, dado lo embarrado del terreno, y realizar su recolección. Esta campaña llega con precios a la baja y una ligera caída de la producción, aunque por encima de la media histórica. En Fontanars dels Alforins, en el acumulado del año se han recogido 563 litros por metro cuadrado, el doble que el año anterior, cuando se registraron 283 litros, un año marcado por la sequía que obligó a muchos agricultores a regar sus campos mediante cubas y que puso en peligro algunos cultivos. Este buen final de año contribuirá a una adecuada preparación de los suelos de cara a la próxima campaña, una circunstancia especialmente positiva para los agricultores que deban realizar nuevas plantaciones de viñedo el próximo año, como es mi caso, donde voy a plantar cerca de 8 hectáreas de Macabeo. Hace unos años me vi obligado a arrancar esta parcela de la variedad Syrah debido al secado de las plantas. Mal asesorado, me decanté por esta variedad, que finalmente he tenido que arrancar al no adaptarse ni al suelo ni a las condiciones climatológicas. Como de las equivocaciones hay que aprender, especialmente cuando cuestan dinero del bolsillo, en las nuevas plantaciones que estoy acometiendo en la finca he apostado por variedades autóctonas como la Garnacha Tintorera o la Macabeo, mejor adaptadas a las condiciones de la zona, más resistentes a la sequía y a las plagas que afectan a los viñedos, como el oídio. Durante la sequía he podido comprobar cómo variedades como la Monastrell, plantadas en vaso, resisten mucho mejor a la sequía que las variedades francesas. Asimismo, recientemente, he injertado cerca de 11 hectáreas de almendros para un cambio varietal, pasando de Vairo a Lauranne, por lo que estas lluvias resultan muy favorables para asegurar un buen prendimiento y desarrollo de los injertos. En este caso también se trató de un mal asesoramiento cuando me recomendaron la Vairo, que en aquel momento, hace ocho años, todo el mundo se puso a plantar. Una variedad tardía, que florece muy bien, pero cuyo fruto no cuaja, lo que me ha obligado finalmente a injertar. Lo he hecho mediante el injerto de púa. Confío en que esta primavera comiencen a verse los resultados. La ventaja del injerto respecto a una plantación nueva es que el árbol ya está criado y, en un par de años, puede empezar a dar producción. Eso, al menos, dicen los manuales agrícolas.

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