Francia da el primer paso para prohibir la importación de productos con sustancias prohibidas en Europa
Francia ha dado el primer paso al ponerse del lado de agricultores y ganaderos frente a las políticas de Bruselas que castigan al sector primario. El Gobierno francés aprobará este martes un decreto para suspender la importación de productos procedentes de países de Mercosur -como aguacates, mangos, cítricos, uvas o manzanas-, una medida extensible a otros productos como la carne, las frutas o las hortalizas, que contengan residuos de sustancias ya prohibidas en la Unión Europea.
Entre estas sustancias se encuentran el mancozeb, el tiofanato-metil, la carbendazima o el glufosinato de amonio, presentes en determinados productos fitosanitarios y herbicidas cuyo uso está prohibido en Europa por motivos sanitarios y medioambientales, pero todavía utilizados en países exportadores.
Así lo ha señalado el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, en una carta publicada este domingo en sus redes sociales y dirigida a los agricultores y ganaderos de su país.
El principio es básico: normas y controles iguales para todos
La medida contrasta con el silencio de otros países, entre ellos España, ante el inminente acuerdo Mercosur que ha sido duramente criticado por las asociaciones agrarias.
Francia es el primer país de la UE que ha exigido unas normas comunes y exigentes dentro del acuerdo que la UE quiere firmar con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. El acuerdo Mercosur-UE es un tratado de cooperación y comercio ya firmado, pero a pendiente de ratificación por algunos Estados miembros, entre ellos Francia, cuyo objetivo es crear una zona de libre comercio entre Europa y América del Sur. Esta iniciativa se presenta como una alternativa a la política de aranceles de EEUU y como una vía para la apertura de nuevos mercados. La entrada en vigor del acuerdo requiere la ratificación por parte de todos los Estados miembros de la UE y de los países que integran Mercosur.
España, que se ha alineado con países como Brasil, Chile, México o Colombia para condenar la agresión militar de EEUU en Venezuela, debería actuar con la misma rapidez para defender a los agricultores y ganaderos españoles, sumándose a la propuesta francesa de impedir la entrada de productos procedentes de terceros países que no cumplen las normas fitosanitarias exigidas a las mercancías europeas.
Francia, contraria a los recortes de la PAC anunciados desde Bruselas, aboga por que agricultores y ganaderos no pierdan ni un céntimo de renta agraria.
Las políticas medioambientales y sanitarias deben ser justas y proporcionadas.
Algo tan elemental y de sentido común como aplicar las mismas medidas a todos los países no se está cumpliendo, lo que genera una grave injusticia económica y, además, un riesgo para la salud de los consumidores.
Con la seguridad alimentaria no debería jugarse.


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